La presentación de Apple del pasado 7 de septiembre dejó el nuevo terminal de la marca de Cupertino, iPhone 7 y también nuevos relojes y tabletas. Eso sí, sin duda, el movimiento de la manzana que más recalca la situación actual de los smartphones, una en la que apenas existen ya diferencias entre la gama alta y media más allá del amor propio por una marca y diseño, es la presencia del mayor gurú que los videojuegos ha dado nunca, Shigeru Miyamoto.

Cuando Tim Cook empezó a hablar de Nintendo, los allí presentes (no todos ellos aficionados a los videojuegos), reconocieron la marca al segundo. Dos enormes empresas del ocio tecnológico en el mismo escenario. Cuando el CEO de Apple dio paso a Miyamoto éste, en su habitual manera de comportarse en ferias exclusivas de videojuegos, nos presentó Super Mario Run.

El simple anuncio de Super Mario Run ha hecho aumentar un 30% las acciones de Nintendo

Mismo concepto, mismas sensaciones que un Mario 2D al uso pero adaptando lo mínimo su mecánica para la pantalla vertical, para el control simple con un solo dedo. Visto en perspectiva, unos días después de la presentación, parece que Super Mario nació para jugarse en un Smartphone actual. Esa simpleza de elementos y la innovación que supone para la identidad del fontanero italiano, que no innovación jugable, recordemos que no deja de ser un runner, género en el que existen decenas de videojuegos notables en las plataformas digitales de todos los teléfonos. Pues bien, este nuevo nieto de Canabalt tiene todas las papeletas de acabar convirtiéndose en un fenómeno global al nivel de Pokémon GO, o incluso más, debido a que Mario es un icono todavía mayor que los bichos de Ash Ketchum.

¿El resultado? Una subida en bolsa de Nintendo de un 30%. La empresa vale un 30% más que sesenta segundos antes de que Miyamoto saliera a la palestra. Un movimiento muy similar a Pokémon GO: Unir una franquicia hiperconocida a un esquema jugable que dominan en el gadget más vendido del mundo, el smartphone. Hoy en día no se trata tanto de sacar un videojuego que ha costado decenas de millones de dólares y rezar para que sea un éxito. La sensación de estar haciendo algo es más que el hecho de hacerlo. El anuncio por delante del producto en sí. Pero es lo que tienen las grandes corporaciones que viven de subidas en bolsa y de reuniones trimestrales con accionistas.

Nintendo lo está haciendo bien en teléfonos. Mucho mejor que sus rivales en el mundo de las consolas, Sony y Microsoft y es algo que salva su situación estancada en sobremesa con Wii U, muy por detrás de sus competidores. Así pues, tanto Sony como Microsoft tienen un trabajo enorme para poder convertir el, a veces, infierno de los juegos ‘free to play’ en beneficios y subidas de bolsa. Pero claro, ellos no tienen iconos reconocibles hasta por abuelas del Tíbet equivalentes al enorme muestrario de Nintendo (Mario, Zelda, Metroid, Donkey Kong, Pokémon, Star Fox o Nintendogs). Visto así, parece que tienen el futuro más que asegurado en teléfonos móviles.

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