The Technomancer, el juego de rol de acción de Spiders, es un juego pequeño, sin el respaldo de las grandes editoras y sin presencia mediática en los medios de comunicación. No obstante, esta secuela espiritual de Mars: War Logs (por su ambientación marciana y parte de su estética y mecánica jugable) cuenta con multitud de aciertos y algunos problemas que acaban pesando más que el continuo trabajo de mejora que han realizado en el estudio parisino.

Su estética, así como los elementos escenográficos, son sobresalientes. Sin duda, desde la secuencia de introducción podemos observar un mundo decadente, tecnológico y opresivo. Marte es un planeta duro donde se mata por agua y en The Technomancer han conseguido transmitir esa sensación de agobio desde el primer momento. Se aleja de los tonos pastes y coloreados exteriores de su trabajo de 2013 y apuestan por la escala de grises, el neón y las sombras. No es un videojuego oscuro, pero sí derrocha oscuridad. El trabajo del equipo artístico es, por lo tanto, más que notable y encaja con lo que es, una aventura cifi y distópica, un western ubicado en Marte.

Pese a que el músculo del apartado gráfico se corresponde más con épocas anteriores debido a unos modelados más bien simples y una fluidez algo ortopédica en los movimientos básicos del personaje principal; los pequeños escenarios sí están bien trabajados. En definitiva, The Technomancer cuenta con un apreciable trabajo artístico y unos diseños llamativos, pero falla en mostrar cierto poderío gráfico, pues los personajes que pueblan Marte están desprovistos de peso, de carisma y son creaciones muy aleatorias que no dejan rastro de ser un trabajo concienzudo. Las misiones que se van abriendo paso a través de nuestra evolución en una historia demasiado confusa son simples y repetitivas, algo que en un juego que puede llegar a las 35 horas se antoja muy negativo. No es una experiencia traumática, pero habrá ocasiones en las que el jugador dude realmente qué es lo que está haciendo, hacia dónde se dirige en el argumento y porqué. Y eso en un juego de rol se convierte en un bache importante para el disfrute de la aventura.

Por otro lado, el combate ha mejorado enormemente respecto a Mars: War Logs y otros trabajos de la desarrolladora de Of Orcs and Men y Bound by Flame. Tenemos a nuestra disposición cuatro sistemas de combate que no resultan determinantes en cuestiones tácticas, pero sí estéticas. Una palabra que se repite en esta producción, ‘la estética’. Nuestro personaje lucha de forma grácil y espectacular, algo que choca con la forma tan torpe con la que se mueve por escenarios cuando se está investigando. Los saltos, acrobacias y fluidez en el combate es continua. Son óperas del golpe que resultan agradables a la vista, sin duda uno de los mejores apartados de todo el videojuego. En estas coreografías se basa el desarrollo argumental del título, combates y más combates que abren puertas de la historia y cierran otras. Es una sensación, la de combatir para avanzar en la historia, que se repite durante gran parte de la aventura. Eso sí, recorremos muchas veces los escenarios, de un punto a otro, para seguir la historia y, como en muchos J-RPG de hace más de una década, las peleas se amontonan quizá más de lo debido. Llegan a cansar al jugador con unas luchas que son bonitas, pero no muy profundas, ni siquiera gracias al árbol de habilidades que se va desbloqueando a medida que jugamos.

the-technomancer lucha

The Technomancer no es un juego redondo, tampoco lo pretende. Su historia abre demasiados interrogantes que los propios desarrolladores dejan en el aire, los personajes están faltos de carisma, por lo menos algunos secundarios y no es un juego que demuestre el potencial de las plataformas en las que se lanza. Pero es una recreación ‘realista’ de un hipotético futuro en Marte, una declaración de intenciones en cuanto a los juegos de rol de acción, en los que todavía hay mucho que decir. Sus combates son bonitos, su estética es perfecta y, en el fondo, si un jugador le otorga el suficiente tiempo, encontrará una aventura disfrutable, pero lejos de los estándares de músculo gráfico de grandes desarrolladoras y de argumentos que queden realmente en la mente del jugador. Otro buen intento de Spiders, que todavía no ha encontrado el juego redondo que están buscando.

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