Las bondades de los juegos de construcción se conocen desde hace tiempo. Estimulan aspectos como la creatividad, la imaginación, el sentido del espacio y también el estético. Minecraft no necesita presentación, esta marca-franquicia ha vendido más de 106 millones de copias desde que comenzara su andadura en PC. Consolas, smartphones y tablets se han beneficiado de la gallina de los huevos de oro de Markus Persson y actualmente es propiedad de Microsoft previo pago de 2.500 millones de dólares al nórdico.

Hoy en día sigue siendo un fenómeno que vende millones de juegos al año y su merchandising hace ya tiempo que empezó a desligarse del exclusivo mundo de los videojuegos para hacerse reconocible en la cultura popular, al nivel de los fantasmas de Pac-Man o las setas de Super Mario.

El boom de Minecraft en YouTube causó rechazo, pero no debería esconder muchas de sus virtudes a nivel esctructural

El que escribe no ha vivido la explosión de Minecraft como jugador, ese boom de hace varios años utilizó los nuevos canales de viralidad como YouTube para convertirse en moda global a toda una generación de adolescentes prematuros y niños. Esa visión de ‘juego malo’, de aburrida colección de bloques sin ningún sentido tuvo su germen en otra moda postmillenial, la de los youtubers. El triunvirato que formaban, y forman, los actores más conocidos del canal de Google, el juego de Mojang y el medio por el que se propagan convirtió a Minecraft en algo que causó rechazo a jugadores más maduros y que preferían otras formas de juego.

Este producto global, por lo tanto, recibe tanto críticas como alabanzas (y no es algo exclusivo de Minecraft, tenemos también Call of Duty, FIFA o Grand Theft Auto), obviando el trabajo artístico y conceptual del videojuego. Minecraft es la moda del lustro, pero es también un glorioso ejercicio de construcción de mundos virtuales y recogida de elementos coexistentes con el personaje principal (el crafting). La propia falta de barreras del proyecto de Mojang es su principal impedimento para el disfrute de jugadores más acostumbrados a experiencias cerradas. La libertad a la hora de construir lo que queramos es loable. Como tener un universo entero de Lego, Tente o Exin Castillos a nuestra disposición, sin ninguna limitación.

Los seguidores acérrimos argumentarán que pueden reproducir cualquier realidad con Minecraft, algo que se multiplica gracias a parches y mods. Otros dirán que no hay nada más allá de hacer agujeros, talar árboles y construir. Una cáscara vacía, sí, pero una cáscara repleta de contenidos. A muchos les divierte Gtand Thjeft Auto sin necesidad de jugar la historia principal, tan sólo conducir por sus calles y hacer gamberradas. Minecraft lleva eso más allá, pero para un público que necesita de su pericia para realizar obras mastodónticas.

Son esas obras las que demuestran el sentido estético de Minecraft. Una paleta de colores que no es al azar, una formación a bloques cuadrados que facilita la labor de bricolaje y no se pierde en formas poligonales complejas. ¿Qué es una persona que crea un mundo en este juego sino un futuro programador de videojuegos? O un futuro arquitecto, o simplemente un futuro dibujante que empieza a conocer las formas y el buen gusto de las construcciones y formaciones a base de cuadrados pixelados.

Dinamarca entera, a escala 1:1 está disponible desde la web del Ministerio de Medio Ambiente del país nórdico. Se utiliza con fines educativos y es la muestra más potente de representación de la realidad. Pero también hay otros proyectos que albergan el planeta entero, a escala y otros que recrean con todo lujo de detalles una gran metrópolis medieval, con su castillo, su lógica disposición de calles y casas, etc. Trabajos laboriosos que demuestran la versatilidad de Minecraft como ocio, sí, pero que también dan muestra del potencial como inicio educador de toda una generación. Porque, estad seguros, en el futuro (o ya) muchos alumnos de programación o estudio de diseño, arte o arquitectura reconocerán que Minecraft fue el germen de todo, al igual que en los ochenta pudo ser Lego.

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