Los alumnos de 1º de Arte para Videojuegos han realizado una visita guiada al Museo San Pío V, en la que se les ha explicado concretamente el proceso de construcción, decoración y pintura, así como las claves de lectura e interpretación de los retablos góticos y renacentistas.

En el siglo XV, el puerto de Valencia era de los más importantes del Mediterráneo, y su constante tráfico comercial sirvió de registro de entrada de las tendencias artísticas y culturales asociadas a la época. En el centro de nuestra ciudad se encontraban los más afamados talleres de arte sacro de Europa, que se nutrían no sólo de artistas locales sino de otros artistas provenientes de países tan punteros en arte sacro como Italia y los Países Bajos.

Los retablos ocupaban el lugar más visible, tras el altar, en iglesias y templos de ciudades y poblaciones. En aquellos años, la gran mayoría de la población era analfabeta y la cultura popular se trasmitía de un lugar a otro en boca de juglares y trovadores, que apoyándose en aucas, poemas y melodías comunicaban al pueblo llano historias épicas, aventuras y amoríos. El auca se convirtió en una importante herramienta de comunicación en la que una serie de viñetas servían de guía a estos correveidiles, para contar historias, y fue el poder de la imagen el que llevó al pueblo a imaginar las historias.

La iglesia, que era conocedora del poder de seducción de las imágenes, las utilizó a modo de retablo, y este sólo era visible en ocasiones, ya que originariamente estaban tapados con cortinas. Y era los domingos, cuando durante la liturgia, se destapaba aquel gran auca, que incluso en algunos casos poseía efectos especiales como tragaluces y trampantojos, y el pueblo llano quedaba deslumbrado por los destellos dorados, coros, sonidos de órgano y la oratoria del sacerdote en latín.

La verdad es que para la época debía ser todo un espectáculo de luz, sonido y color. No nos es difícil comparar este espectáculo con los videojuegos de la actualidad. Los registros de ambos son cercanos: historias sacras, milagros, auras, seres alados, armas mágicas, sanadores, resurrección, seres malignos, almas en pena… Y sobre todas las cosas un objetivo común: la vida eterna.

Se ha planteado a los alumnos el interesante ejercicio de conversión de un retablo en un videojuego educativo capaz involucrar de algún modo a un público objetivo infantil. Para ello contamos con la colaboración de los expertos del museo y con las conclusiones e información tan interesante que todos hemos recibido.

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